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martes, 6 de septiembre de 2011

La piel que habito

Qué pena que la omnipresencia mediática de Almodóvar finalmente haya casi desvelado la totalidad de los secretos de La piel que habito. La mejor manera de verla sería no conocer nada sobre su argumento y dejarse sorprender por su historia y por esos personajes atormentados que convergen en una casa de Toledo.

El deseo y sus inesperadas leyes llevan a un cirujano plástico (sensacional y muy contenido Banderas) a sentirse atraído por su experimento (tras ver a Elena Anaya, no parece que ninguna otra actriz hubiese podido enfrentarse a este personaje) aunque el pasado de ambos marca, y de qué manera, su relación.


Aunque se base en una novela de terror, yo no veo ni rastro de este género. Mucho menos ecos de Argento y el giallo como se ha publicado por ahí. El director, en un giro radical, abandona por completo las secuencias humorísticas que rompen el ritmo de muchas de sus películas y se lanza a un melodrama desaforado, uno de los más salvajes que se han visto, con una historia de amor realmente extrema de esas que sólo se atreve a contar él.


Con un estilo más depurado pero con diseño marca de la casa, La piel que habito no es apta para los detractores del manchego. Su tremenda personalidad está aquí más fuerte que nunca y abandona todas las concesiones a la comedia que le hacen reconciliarse a veces con sus críticos más feroces. Marciana como pocas, original como ninguna, o te gusta o la odias, no hay término medio. Y a mí me gusta.

sábado, 26 de febrero de 2011

El Boxeador (The Fighter)

En los Oscars siempre hay una película cenicienta, la que tiene muchas candidaturas pero no se lleva ningún premio. Este sería a priori el papel de El Boxeador, pero… cuenta con un excepcional reparto y unos personajes muy agradecidos, de esos que siempre ganan estatuillas:

  • Mark Wahlberg. Se ha quedado sin nominación como actor aunque es candidato como productor. Interpreta a un buen chico que sufre un drama muy masculino: se debate entre la fidelidad a su familia, una panda de frikis que dependen de su trabajo y su estabilidad mental, y su chica que, obviamente, odia a su futura suegra y es bastante más sensata pero también algo egoísta.
  • Christian Bale. Adicto al crack, ex boxeador, perdedor… Su Dicky Eklund tiene todas las papeletas para ganar como secundario el domingo. Además, ha perdido un montón de kilos y aparece irreconocible feo y con ojeras. Al esforzado Bale le encantan estos tours de force e incluso cuando hace de Batman parece estar recitando a Shakespeare.
  • Melissa Leo. Otro Oscar (actriz secundaria) casi seguro. Encarnando a una madre estrafalaria (con ecos de la inmortal Stella Dallas de Barbara Stanwick), manipuladora y patética aunque con la autoestima por las nubes, a Leo le toca ganar este año tras perder hace dos por su mucho más compleja composición en Río Helado.
  • Amy Adams. Compite con Leo, lo que le resta posibilidades. Su personaje es menos agradecido aunque borda la novia de boxeador, fracasada y atrapada en un pueblo infecto (aunque con aspiraciones bastante más elevadas) y condenada a entenderse con su temible familia política. Es su tercera nominación tras Junebug y La Duda.

Este póker de ases es lo mejor de El Boxeador que, por lo demás, repite esquema de telefilme de sobremesa (caída y auge de deportista con familia problemática). Técnicamente es irreprochable, pero tiene un desarrollo bastante previsible.

7 Candidaturas Oscar 2011: Película, Director, Actor Secundario (Christian Bale), Actriz Secundaria (Melissa Leo y Amy Adams), Guión, y Montaje.

viernes, 27 de agosto de 2010

El Silencio de Lorna

Los Hermanos Dardenne de caracterizan por un cine seco, sin concesiones, con tramas que podrían considerarse de cine social con la diferencia de que sus personajes no están nada idealizados. Por ser pobres o estar explotados normalmente no son mejores personas que sus explotadores.

En El silencia de Lorna dulcifican relativamente su discurso. La protagonista está inmersa en una trama de bodas de conveniencia que a veces le hace actuar de manera deplorable, pero en esta ocasión su relación con el marido heroinómano la redime frente a otros personajes de los directores, como la tremenda Rosetta (Palma de Oro en Cannes)


Aquí Lorna (y especialmente su marido) actúan como contrapunto a un mundo sucio y despiadado en el que los sentimientos no cuentan. Con un retrato muy realista de la adicción a las drogas en la primera parte de la película, los Dardenne consiguen algunos de los mejores momentos de su filmografía (el mono que acaba en polvo, el internamiento en el hospital, la despedida en la bicicleta seguida de una excelente elipsis). La segunda parte no está a la altura, aunque ese final abstracto e inverosímil que ha sido tan criticado tiene el encanto de las rarezas.

lunes, 14 de junio de 2010

Jacuzzi al Pasado


Si con Resacón en Las Vegas alcanzó su cima el bromance, o sea, cine sobre camaradería masculina, de grupo de amigos que se quieren un huevo y no son homosexuales, que se pueden acostar juntos sin dudar de su opción sexual, que se corren juergas guarras con alcohol, porros y comida basura… Con Jacuzzi al pasado el subgénero vuelve a la categoría más baja, la de comedieta imbécil con fallos garrafales de guión, con bromas que pierden fuelle minuto a minuto y con actores que vivieron tiempos mejores o directamente no vivieron ningún otro tiempo fuera de alguna serie cutre de la que proceden.



Aquí el punto de partida podría haber dado pie a algo mucho mejor: El jacuzzi como surrealista máquina del tiempo, el viaje a los añorados 80, la evidente parodia de Regreso al Futuro. La primera media hora promete pero lo previsible del resto, la nula gracia de la mayoría de los chistes de la segunda parte, lo poco que aprovecha el guión la época a la que viajan los protagonistas, la absurda aparición de Chevy Chase, la pinta de insoportablemente colocado que tiene el calvo Rob Coddry, ese pegajoso final feliz… Todo lleva al naufragio a esta película que tal vez dentro de 20 años le haga alguna gracia nostálgica a los que ahora tienen 15 y la vean por la tele en una aburrida tarde del futuro. Quién sabe.

jueves, 28 de enero de 2010

Teniente Corrupto





Hace 18 años, Abel Ferrara nos dejó congelados con aquella película que comenzaba con Harvey Keitel dejando a sus niñas en el colegio para luego meterse varias rayas en el coche y terminar acudiendo a la misa matinal. El cuerpo de policía neoyorkino se nos presentaba de una forma salvajemente inquietante.

Ahora, Werner Herzog retoma el título y algo del personaje para llevarnos al Nueva Orleans post-Katrina de la mano de un Nicholas Cage tan sobreactuado como acostumbra y con un implante capilar que parece robado a alguno de los muñecos de José Luis Moreno.

Las diferencias entre Herzog y Ferrara son evidentes, no sólo a nivel físico (ver fotos), sino también y más importantes, por experiencias vitales dispares. Mientras el primero ha disfrutado enfrentándose a la selva, a la naturaleza en estado puro y a los animales salvajes (Klaus Kinski); Ferrara se ha pegado unos pasotes químicos que se reflejan en su cara y que ha sabido plasmar con exactitud en su cine.

El director alemán, ahora, nos lleva de safari por el lado oscuro pero siendo relativamente indulgente con su personaje que, al fin y al cabo, es víctima de una buena acción que le convierte en adicto a todo tipo de drogas. Mantiene el pulso en un relato incómodo que de nuevo nos muestra lo que casi todos sospechamos: La mayoría de las veces es mejor protegerse de los que supuestamente nos protegen, digan lo que digan en el programa de Ana Rosa Quintana.

Con opciones visuales arriesgadas (las iguanas de las que tanto se ha hablado) y originalidad marca de la casa, este Teniente Corrupto merece la pena en una cansina cartelera en la que destaca pese a todos sus errores e irregularidades, que se agolpan en la media hora final.

domingo, 1 de noviembre de 2009

After


Sólo quedan
Las ganas de llorar
Al ver que nuestro amor
Se aleja
Frente a frente
Bajamos la mirada
Pues ya no queda nada de qué hablar
Nada

Con una canción de Jeannette (http://www.youtube.com/watch?v=gjkk9OTm-r0), que también aparece en la película, finalizaba el trailer de After. Y sin duda la letra es un buen resumen sobre lo que nos ofrece Alberto Rodríguez en su quinta película: Un retrato desolador de tres personajes hundidos en la nada que se reúnen en una noche de excesos para acabar más destrozados de lo que la comenzaron.

En lo que podría ser el reverso oscuro de Resacón en Las Vegas, o cómo la juerga suele no ser un fin en sí misma sino una válvula de escape de las miserias y frustraciones cotidianas, Rodríguez se vale de las versiones paralelas que de un mismo hecho recuerdan los tres personajes (un recurso nacido con Rashomon y que por desgracia el cine no ha explotado como se merece) para con un ritmo frenético introducirnos en las pequeñas y grandes miserias de tres amigos que en realidad saben muy poco los unos de los otros, algo cada vez más habitual en los entornos urbanos.

Secretos y mentiras, drogas y sexo y un final desesperanzador. Un retrato preciso e impactante de parte de una generación que se niega a envejecer y que se refugia en efímeros paraísos artificiales. Le faltan dos cosas para ser totalmente redonda: Alejarse más de los clichés que la acercan peligrosamente a ser una versión cuarentona de Mentiras y Gordas y completar mejor el retrato de unos personajes a veces demasiado desdibujados aunque muy bien interpretados por Toledo, Ulloa y Romero.

lunes, 24 de agosto de 2009

Resacón en Las Vegas


Las películas sobre despedidas de soltero/a son casi un subgénero en sí mismas. Inevitable si se tiene en cuenta que la boda es en el cine de Hollywood la culminación del gran amor, el sueño de toda pareja y el momento más grande en la vida. Y claro, la despedida es el trámite inevitable y despendolado antes de llegar a ese día inolvidable.

Es verdad que la mayoría de los filmes sobre el tema son basura infecta, comedietas de tres al cuarto con escasas excepciones (tal vez sólo una: La noche de los maridos de Delbert Mann). Ahora se estrena Resacón en Las Vegas, tras un éxito espectacular en EEUU y toda una sorpresa aunque nos temíamos lo peor por el título, por el tema y porque todas las películas que se desarrollan en Las Vegas tienen tufillo a publicidad encubierta de la ciudad del juego y el vicio.

Cuatro amigos (en realidad tres más un invitado algo indeseable) se marchan de fin de semana para celebrar una despedida. Hasta aquí todo ya visto una y mil veces. La novedad: se despiertan la mañana siguiente con sorpresas muy desagradables en la habitación del hotel sin que ni ellos ni nosotros sepamos qué ha pasado. A partir de este momento comenzará una lucha contrarreloj para reconstruir lo sucedido. Con una estructura original, con gags sensacionales, y con un guión que tiene muy claro que su “core target” son hombres de 25 a 45 años (y a ellos se dirige acertando de pleno), la película demuestra que la renovación en la comedia USA es plena y está llena de grandes talentos. Dos horas de diversión como no recordábamos para terminar con unos títulos de crédito finales excepcionales que nos revelan las últimas y descacharrantes claves de esa noche misteriosa.

Para no perdérsela, especialmente si estáis en el “core target”.