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sábado, 14 de mayo de 2011

El Sicario de Dios

Otra vez los vampiros. La pasión por ellos sólo es igualada por la que despiertan los superhéroes de la Marvel. Ahora, entre True Blood y la saga Crepúsculo tenemos chupasangres para rato. Y nos faltaba El sicario de Dios, que parece querer iniciar otra saga con un final más que abierto que sugiere una segunda parte inmediata.

El argumento suena a ya visto u oído. En un mundo de oscuridad los vampiros han perdido una guerra y se han retirado a lejanas madrigueras. Gobierna un extraño clero, fanático y violento, que puede recordar a la Edad Media. Una chica es secuestrada y su hermano inicia una peligrosa búsqueda.

Como vemos, las cruzadas y Centauros del desierto se encuentran en una historia sin demasiadas pretensiones y que, quizá por eso, entretiene más que otras. Un buen reparto, un ritmo en su punto justo (dura hora y media y no le sobra ni le falta ni un minuto), unos bichos conseguidos, exceso de ordenador (hasta los actores parecen generados por algún software), y un clímax final con tren y mamporros ideal para una tarde palomitera.

miércoles, 16 de febrero de 2011

127 Horas


Tras ganar muchos Oscars con Slumdog Millonaire, Danny Boyle ya dejó dos cosas claras:


* Que sabe tocar determinadas fibras que implican premio
* Que por tocarlas se pone a la mitad de la crítica en contra.

Efectivamente, a los amantes del cine iraní les irritó profundamente que la incursión del director en la India tuviese un toque dinámico y comercial, aunque es cierto que había mucho de visión turística y tópica.

Con 127 horas pasa algo parecido. Ha indignado que para contar la historia real de un montañero yanki atrapado varios días en una grieta se haya tomado ciertas licencias como mostrar sueños lisérgicos, recuerdos familiares o alucinaciones del protagonista, un esforzadísimo James Franco (candidato al Oscar aunque con nulas posibilidades de ganarlo)

Visto el resultado, la opción es perfectamente legítima: La narración engancha y no aburre como sucedía en Enterrado, cuya estricta premisa acababa con bostezos por el poco juego que daba el ataúd. Otra cosa es que haya excesos histéricos de los que se debería haber prescindido (las risas enlatadas) y que la parte final mereciese un mayor desarrollo. Pero la hiperactividad formal es marca de Boyle, que aquí no firma su mejor trabajo pero que demuestra su eficacia como narrador.

6 Candidaturas Oscar 2011: Película, Actor (James Franco), Guión Adaptado, Música, Canción (Dido, “If I Rise”) y Montaje.


martes, 14 de septiembre de 2010

Depredadores (Predators)

Depredador, la película de John McTiernan es uno de esos recuerdos imborrables de los 80. No era gran cosa, sobre todo si la comparamos con hitos de la época (Alien, Terminator), pero la nostalgia nos puede y parece mejor ahora de lo que fue entonces.

La saga se prostituyó después con una infumable secuela y con un enfrentamiento frente a un Alien en una pirámide.

Ahora Nimrod Antal sitúa a los extraterrestres invencibles en una ¿isla? que recuerda a Perdidos y en la que aterrizan gentes diversas que aparentemente no se conocen de nada y que han de luchar para sobrevivir en tierra hostil. Con referencias directas a El malvado Zaroff, la tesis de Antal es que tan depredadores son los cazadores como los cazados, representativos de lo peor de la especie humana.

Con estos ingredientes al menos la diversión debería estar asegurada teniendo en cuenta los medios técnicos que se manejan. Pero la película se desinfla en la segunda mitad en la que es difícil evitar los bostezos. Todo ya muy visto, incluido ese final “sorpresa”. Y el tirillas Adrien Brody no era el más apropiado para relevar a Schwarzenegger...

lunes, 30 de agosto de 2010

Toy Story 3

La película del verano es sin lugar a dudas ésta. Si el año pasado en este blog se ponía a caldo Up por los excesos de almíbar y lo absurdo de su historia, ahora toca reconocer que Toy Story 3 es un hito en la historia de Pixar y en la de la animación.

Si la primera parte de Una Historia de Juguetes flaqueaba por su corrección política y por hacer un drama excesivo a partir de la obsesión americana por competir, en la segunda parte un argumento más propio del cine de acción enganchaba y divertía. Pero lo que se nos ofrece ahora supera todo lo anterior.
Tomando como referencia el género carcelario y el terror, bajo una apariencia amable para toda la familia, se esconden agridulces reflexiones sobre el abandono y el paso de la infancia a la edad adulta. Con un guión de hierro y unos secundarios memorables, el director Lee Unkrich (de los más brillantes de la casa, suyas son Buscando a Nemo y Monstruos S.A.) consigue lo más difícil: Divertir a partir de una trama de aventuras pero también emocionar profundamente con unos personajes sensacionales (ay, ese peluche Abracitos) y con escenas auténticamente memorables, especialmente los diez minutos finales que difícilmente le dejarán el lagrimal seco a alguien.

Como escribe Popy Blasco en su blog, Toy Story 3 no se merece el Oscar sino el Nobel.

lunes, 7 de junio de 2010

Kick-Ass

El cine de superhéroes parece inagotable. Cuando las adaptaciones y readaptaciones de Spiderman, Superman o Batman se repiten hasta el aburrimiento y el agotamiento absoluto de personajes quemados y achicharrados por historias vistas una y mil veces, surgen películas y cómics como Kick-.Ass, que pretenden renovar el género con algunas ideas supuestamente geniales:

1. Naturalismo: Realmente el superhéroe es una persona normal, todo puede tener una explicación verosímil e incluso los poderes un origen coherente. Christopher Nolan hacía esfuerzos ridículos por contar las aventuras tibetanas de Batman, que supuestamente aportaban lógica a lo que nunca podrá tenerla. Algo parecido sucede con Kick-Ass, en la que un palurdo de instituto aspira a salvar el mundo.

2. Internet: Por obra y gracia de las redes sociales y de Youtube, cualquier indocumentado puede alcanzar fama mundial. Esto probablemente sucederá en un futuro inmediato, aunque Kick Ass lo lleva a niveles decididamente exagerados pero por los que seguramente suspiran los fans del ídolo de masas John Cobra.

3. Violencia extrema: Los límites no existen. La moral tampoco. La venganza como valor absoluto, aunque ello implique ver a una niña de 10 años dando navajazos y convertida en estrella de la (sangrienta) función.



El director Matthew Vaughn, que no tiene abuela, dice que esto es el Pulp Fiction de los superhéroes. Nada más lejos de la realidad de un guión chusco y previsible (eso sí, barnizado con ruido y cierta brillantez visual) que sin embargo apasiona a muchos fans del cómic. Que ellos lo disfruten porque en breve llegará la segunda parte de Kick Ass y la cuarta (¡!!!) de X Men todas por obra del tal Vaughn. Conmigo que no cuenten.

jueves, 20 de mayo de 2010

Robin Hood

Hay periodos de la Historia que han atraído especialmente al cine. Claramente un caso es el de Enrique VIII y su hija Isabel. Pero hay otro quizá menos recordado en el que se han basado numerosas películas: El reinado de Enrique II y sus sucesores Ricardo y Juan. Desde su tumultuosa relación con Thomas Becket hasta su tormentoso matrimonio con Leonor de Aquitania pasando por las luchas de poder entre sus hijos, todo ha sido diseccionado con mayor o menor rigor en algunos filmes memorables (Becket, El león en invierno)


Aparte, la leyenda del arquero de Sherwood que roba a los ricos para dárselo a los pobres, enfrentado al Rey Juan, también ha generado horas y horas de cine, desde los clásicos de Errol Flynn y Disney hasta el horror de los 90 con Kevin Costner a ritmo de Bryan Adams. Ahora, Ridley Scott retoma el tema para hacer una innecesaria nueva versión del mito.


Con un pretendido rigor histórico que, sin embargo, parece extraído en la wikipedia, se narran los años anteriores a su etapa como proscrito. El regreso de las Cruzadas junto a Ricardo es el punto de partida. Con una ambientación excelente, un ritmo endiablado y un dominio de la narración que muy pocos como Scott poseen, Robin Hood entretiene pero adolece de tres defectos que dañan gravemente al conjunto:

* Un embotado y pasado de cervezas Russell Crowe no es nada creíble como ágil guerrero de regreso de una guerra en la que debería haber pasado mucha hambre.
* Su romance con la gélida Cate parecequemehetragadounsable Blanchett es de lo más inverosímil y asexuado que hemos visto nunca.
* Seguimos teniendo la sensación de que Ridley Scott rueda con el piloto automático, con brillantez pero sin pasión, como si supiese que nunca más podrá repetir la maestría de Alien, Blade Runner o Thelma y Louise.


Al final, lo mejor está en el villano interpretado por Mark Strong, muy por encima del resto del reparto y especialmente de un pésimo Oscar Isaac (Juan) pasado de saliva en todos los discursos que le tocan en el guión.

jueves, 14 de enero de 2010

Sherlock Holmes




Tras observar desde su tumba las cientos de adaptaciones e imitaciones que ha sufrido su obra, Arthur Conan Doyle se ha debido revolver al enterarse de que el ex-marido de Madonna iba a acometer una “puesta al día” de su personaje más universal.

Guy Ritchie ha sido más conocido por su relación matrimonial que por haber realizado películas memorables. A algunos les sorprendieron sus primeras obras, que intentaban imitar el estilo Tarantino. Luego se puso al servicio de su esposa y parió algo llamado “Barridos por la marea” que quizá fue el principio del fin de su relación con la ambición rubia.

Ahora nos intentan vender que este Sherlock Holmes es muy fiel al original y no sé cuántas zarandajas más. La realidad es que aquí se han olvidado de los libros en los que supuestamente se inspiran, con un protagonista más parecido a James Bond o a Jackie Chan que al mítico detective.

Robert Downey Jr. y Jude Law pululan por un invernal Londres del siglo XIX con un bronceado digno de las Bahamas y el bótox campa a sus anchas en sus caras y en las de las protagonistas femeninas. La historia es lo de menos, ya que el director da más peso a un sonido y música atronadores, con cadenas que al caer parecen terremotos, o a ese irritante ralentí y esteticismo en las escenas de acción que pretende sea marca de su personalidad como “autor”.

El resultado es un divertimento similar al que proporcionan las aventuras de 007, que pueden servir como distracción en momentos de aburrimiento, aunque mucho mejor volver a Conan Doyle. Aquí hay mucho exceso de egos y nula presencia de Sherlock Holmes.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Avatar


Desde sus inicios, el cine se ha debatido entre las dos vertientes de las que nació: El espectáculo de barraca de feria y la aspiración a convertirse en un arte. Avatar se inclina claramente por la barraca de feria.

Lo último de James Cameron se nos ha vendido como lo máximo en innovación. Yo sólo puedo certificar que su versión en 3-D deja a la vez boquiabierto y sin aliento. El espectador se ve envuelto en la acción en una experiencia absolutamente nueva y que ninguna otra película había conseguido hasta ahora.

Es una pena que el director haya elegido para semejante alarde técnico un relato ñoño, una metáfora demasiado evidente sobre algunos de los conflictos que vive hoy el mundo (Irak, Afganistán), apología a la vez del ecologismo, la religiosidad y la guerra (¿?), y finalmente maniquea, pretenciosa y con un metraje claramente excesivo. Cameron, elevado a los altares tras el exitazo de Titanic, parece no ser consciente de que lo mejor de su filmografía está en su capacidad para generar tensión y para rodar como nadie las escenas de acción. Terminator, Aliens, o la segunda mitad de Titanic nunca han sido superados en el género. Sin embargo, él parece empeñado en contar una “gran historia” que le viene muy grande.

Avatar es un gigantesco espectáculo, especialmente sus escenas bélicas, dos horas y media en un circo de seis pistas repleto de gallifantes (hay que ver qué look se ha elegido para los habitantes de Pandora…) y con un ritmo endemoniado. Quizá somos demasiado ambiciosos si, además, queríamos una obra maestra, con un argumento adulto y sugestivo y personajes más complejos. No se puede tener todo, así que a disfrutar en la barraca de feria con las gafas puestas y a esperar a que Cameron se decida a volver a la ciencia ficción siniestra que tan bien se le da.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Planeta 51


Con un presupuesto de 40 millones de euros y una campaña mediática insólita que ha incluido publirreportajes (¿no pagados?) en telediarios e incluso el uso de sus personajes en la campaña navideña de El Corte Inglés, los estudios Pyron, autores de algunos videojuegos muy comerciales, han querido entrar por la puerta grande en la primera división del cine de animación.

Incluso han contratado a uno de los guionistas de Shrek (que debía estar a precio de saldo visto el guión). Pero el resultado está muy lejos de las películas que son su modelo. La historia flojea y aburre por todas partes, y la animación, pese al dinero invertido, es de una calidad muy inferior a cualquier producto Dreamworks o Pixar.

Todos los esfuerzos se vieron relativamente premiados al conseguir entrar en la difícil taquilla americana en el número 4, aunque tengo la sensación de que sus autores aspiraban a mucho más. Y es que por mucho que han querido ser más papistas que el Papa, haciendo una americanada bestial incluso sin traducir el título en España, al final el resultado recuerda a uno de esos fakes que se pueden encontrar en un mercadillo de Shanghai, que se esfuerza por parecerse al original pero que al rascar un poco muestra la imitación barata que esconde.