Dicen los Hermanos Coen que su motivación para hacer el remake de Valor de Ley era basarse en la novela original de Charles Portis que, al parecer, para los estadounidenses es una especie de mito que publicaba sus novelas por entregas en los periódicos a mediados del S.XX. Ya se sabe, a falta de Balzac, bueno es Portis. En su día también se adaptó al cine otra obra suya: El Rifle y la Biblia.Lo primero que llama la atención es el tono barroco de la película, especialmente en los diálogos. Como sucedía en la serie Deadwood, se quiere dar realismo a la historia intentando copiar la lengua salvaje del far west para dar lustre y “qualité” al guión. Tras la irritación inicial que produce esta elección, sus directores son lo bastante expertos como para meternos de lleno en la aventura, en la obsesión por la venganza de su protagonista, y hacernos olvidar tanto exceso verbal.
Los Coen son unos maestros. Esto implica que llevan con mano de hierro la narración y que el nivel técnico es deslumbrante. La actriz protagonista, Hailee Steinfeld, es toda una revelación mientras Jeff Bridges parece haberle cogido el tranquillo al papel de tirado, borracho y sucio entrañable (?) que le valió un Oscar el año pasado y una candidatura también en este (que, por supuesto, no va a ganar) Con estos ingredientes, tenemos un western que no hay que perderse, que gustará incluso a los que odien el western. Mención especial para la escena de la cabalgada bajo las estrellas, realmente excepcional, y que debería haber sido el brillante cierre. Mejor olvidarnos de los últimos diez minutos, innecesario y anticlimático epílogo.
10 Candidaturas Oscar 2011: Película, Director, Actor (Jeff Bridges), Actriz Secundaria (Hailee Steinfeld), Guión Adaptado, Fotografía, Vestuario, Dirección Artística, Sonido y Montaje Efectos Sonido.

Con una puesta en escena deslumbrante, una brillantísima fotografía basada en negros y blancos, un tono morboso y malsano (especialmente en los sensacionales personajes de Mila Kunis, la bailarina rival de Nina, y Barbara Hershey que clava a una madre castradora realmente inquietante), un clímax final antológico y una Natalie Portman en estado de gracia (no hay duda, el Oscar es para ella), Cisne Negro es desde ya referencia indispensable para el cine de terror del grande, del bueno, del genial. El que nos lleva a asomarnos al lado más oscuro de nosotros mismos y a asustarnos, y mucho, de lo que encontramos allí.














