sábado, 5 de diciembre de 2009

Celda 211


Daniel Monzón comenzó su carrera como director tras abandonar la de crítico en “Fotogramas”. Incluso tuvo un consultorio tipo Elena Francis en esta revista, en el que hacía el papel de ochenteno e iconoclasta sobrino de una leyenda de la revista: Mr. Belvedere.

En el cine ha ido de fracaso en fracaso, pero sin duda interesantes amistades y/o amores le han permitido seguir en el oficio. Tras el delirio y la pasta perdida con El corazón del guerrero, intentó repetir el éxito que otros tuvieron con El oro de Moscú y perpetró El robo más grande jamás contado. Luego se pasó al cine en inglés con La caja Kovak pero también fue un desastre.

Ahora se demuestra que quién la sigue la consigue. Plegándose a las exigencias de Telecinco Cinema y de Paolo Vasile (Presidente de Telecinco y uno de los máximos responsables de la incultura general que nos invade cada vez en grado más agudo), ha rodado una película carcelaria buscando ganar dinero en taquilla. El apoyo de la poderosa cadena de televisión y una historia hábil han logrado al fin que Monzón ascienda a la gloria que buscaba sin descanso.

Lamentablemente la calidad de la película es irregular. Su factura de telefilme y algunos agujeros negros en el guión (la idea de meter con calzador un personaje femenino, el engaño del protagonista llega un momento que resulta altamente inverosímil) resienten el conjunto.

Seguramente en unos años nadie se acordará de la existencia de Celda 211, pese a lo recaudado y a los Goya que se llevará. Uno es seguro para un Luis Tosar que se esfuerza siempre demasiado y que a mí me acaba resultando indigesto en sus aspiraciones de parecer ex-alumno del Actor’s Studio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario