miércoles, 16 de diciembre de 2009

Planeta 51


Con un presupuesto de 40 millones de euros y una campaña mediática insólita que ha incluido publirreportajes (¿no pagados?) en telediarios e incluso el uso de sus personajes en la campaña navideña de El Corte Inglés, los estudios Pyron, autores de algunos videojuegos muy comerciales, han querido entrar por la puerta grande en la primera división del cine de animación.

Incluso han contratado a uno de los guionistas de Shrek (que debía estar a precio de saldo visto el guión). Pero el resultado está muy lejos de las películas que son su modelo. La historia flojea y aburre por todas partes, y la animación, pese al dinero invertido, es de una calidad muy inferior a cualquier producto Dreamworks o Pixar.

Todos los esfuerzos se vieron relativamente premiados al conseguir entrar en la difícil taquilla americana en el número 4, aunque tengo la sensación de que sus autores aspiraban a mucho más. Y es que por mucho que han querido ser más papistas que el Papa, haciendo una americanada bestial incluso sin traducir el título en España, al final el resultado recuerda a uno de esos fakes que se pueden encontrar en un mercadillo de Shanghai, que se esfuerza por parecerse al original pero que al rascar un poco muestra la imitación barata que esconde.

1 comentario:

  1. Además los bichos son feos y poco graciosos. Basta compararlo con Wally para ver como se puede lograr que el público (incluido el infantil) se encariñe con un cacharro.
    Lo de Shangai es un golpe bajo. Con los buenos relojes que hacen...

    Antonio C. der IE

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