domingo, 10 de octubre de 2010

Salida por la Tienda de Regalos (Exit Though The Gift Shop)

La tienda de regalos es la salida de la mayoría de los museos, y sirve como irónico título a este falso documental dirigido por el artista urbano Banksy. Para saber cual es su obra, basta con echar un vistazo a las fotos junto a este post (más, buscando a través del Gran Hermano Google). Para saber quién es él, tendremos que esperar.

En la película se esconde tras un juego de falsas identidades
y nos propone una sugestiva farsa a través del relato de Thierry Guetta, personaje polifacético que comienza grabando en vídeo la fiesta familiar cual dominguero para acabar siendo un cotizadísimo artista deseado por todos los coolhunters del, tan ridículo a veces, mercado del arte.

Banksy utiliza a Guetta tal vez para contar su propia historia, tal vez para engañarnos, tal vez para denunciar lo sencillo que puede ser convertirse en un fraude aplaudido por medio mundo. Se atrevió a colgar sus obras en la Tate Gallery o ha hacer una increíble performance en Disneylandia (¿?), y ahora irrumpe en el mundo del cine para desconcertarnos y, a ratos, apasionarnos con la descripción de un ¿arte? efímero, callejero e ilegal.



Seguramente no es el mejor documental del año, tampoco el mejor falso documental. Pero sí probablemente es el más interesante, el más inteligente y el más ambiguo. Dejemos que lo defina el propio artista: “La película es buena, si se la mira con bajas expectativas”. Palabra (¿?) de Banksy.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Lope

Financiada por Intereconomía (esa cadena de TV en la que se despelleja cada dos por tres al cine español) y Antena 3, se estrena Lope, una película sobre el gran escritor castellano interpretado por una actor argentino, dirigida por un brasileño, y situada en un insólito Madrid del S. XVI que recuerda constantemente a Marruecos, porque se ha rodado allí con nulo cuidado en las localizaciones y con extras sacados directamente de la medina haciendo de improbables ciudadanos de la capital del imperio de la época.
Sin sentido del ridículo, Andrucha Waddington pretende hacer un Shakespeare enamorado en el siglo de oro, pero el resultado es tan cutre que hace añorar algunos subproductos de Cifesa: Falta de medios, evidentes errores de reparto (Selton Mello que interpreta al portugués Marqués de Navas tiene un acento inglés que parece salido de Vaughan TV) y una pésima dirección de actores (Watling y López de Ayala probablemente nunca han estado peor, Alberto Amman se esfuerza tanto en anular el acento argentino que se olvida de interpretar)
Si la capa y espada española va a consistir en llevar argumentos de Física y Química al Siglo XVI, conmigo que no cuenten. Y además ahora quieren mandarla a los Oscar… Vaya ridículo, la única posibilidad que tiene es que voten por ella pensando que es algún subproducto exótico de Burkina Fasso.

martes, 14 de septiembre de 2010

Depredadores (Predators)

Depredador, la película de John McTiernan es uno de esos recuerdos imborrables de los 80. No era gran cosa, sobre todo si la comparamos con hitos de la época (Alien, Terminator), pero la nostalgia nos puede y parece mejor ahora de lo que fue entonces.

La saga se prostituyó después con una infumable secuela y con un enfrentamiento frente a un Alien en una pirámide.

Ahora Nimrod Antal sitúa a los extraterrestres invencibles en una ¿isla? que recuerda a Perdidos y en la que aterrizan gentes diversas que aparentemente no se conocen de nada y que han de luchar para sobrevivir en tierra hostil. Con referencias directas a El malvado Zaroff, la tesis de Antal es que tan depredadores son los cazadores como los cazados, representativos de lo peor de la especie humana.

Con estos ingredientes al menos la diversión debería estar asegurada teniendo en cuenta los medios técnicos que se manejan. Pero la película se desinfla en la segunda mitad en la que es difícil evitar los bostezos. Todo ya muy visto, incluido ese final “sorpresa”. Y el tirillas Adrien Brody no era el más apropiado para relevar a Schwarzenegger...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Estrella Brillante (Bright Star)

Con El Piano, Jane Campion no sólo consiguió un puñado de Oscars, la Palma de Oro en Cannes y el reconocimiento de medio mundo (el otro medio odió las piruetas de la ahora enamorada de un vampiro Anna Paquin y la música de Michael Nyman). Consiguió además transportarnos a muchos a aquel recóndito paraje junto a una excepcional Holly Hunter y que nos sintiésemos parte de aquella desgraciada historia.

Lo que vino después defraudó todas las expectativas (especialmente el horror de En carne viva, con una Meg Ryan en pleno postoperatorio de su terrorífica reforma facial).


Ahora Campion vuelve al cine de otra época para contarnos la desgraciada vida y amores del poeta John Keats. De nuevo nos engancha aunque no le podemos perdonar tres errores garrafales:

  • La sobrecarga de cursilería, contenida a veces, pero que estalla en unos títulos de crédito finales realmente insoportables por esa música de fondo que acompaña al poema que cierra la película.
  • El guión se pone al servicio de la puesta en escena, con relamidos planos, excesos artísticos y metafóricos que saturan (las cortinas volando y haciendo penetrar el aire bajo el camisón de la protagonista)
  • No sabemos nada de los secundarios, que tanto juego dan siempre. Son como floreros o manteles, parte de la decoración.

Una lástima, porque el poderío narrativo de la directora es evidente, pero esta vez ni nos emociona ni nos deslumbra, y nos decepciona por el brillo que adivinamos, pero que nunca se muestra en todo su esplendor.

lunes, 30 de agosto de 2010

Toy Story 3

La película del verano es sin lugar a dudas ésta. Si el año pasado en este blog se ponía a caldo Up por los excesos de almíbar y lo absurdo de su historia, ahora toca reconocer que Toy Story 3 es un hito en la historia de Pixar y en la de la animación.

Si la primera parte de Una Historia de Juguetes flaqueaba por su corrección política y por hacer un drama excesivo a partir de la obsesión americana por competir, en la segunda parte un argumento más propio del cine de acción enganchaba y divertía. Pero lo que se nos ofrece ahora supera todo lo anterior.
Tomando como referencia el género carcelario y el terror, bajo una apariencia amable para toda la familia, se esconden agridulces reflexiones sobre el abandono y el paso de la infancia a la edad adulta. Con un guión de hierro y unos secundarios memorables, el director Lee Unkrich (de los más brillantes de la casa, suyas son Buscando a Nemo y Monstruos S.A.) consigue lo más difícil: Divertir a partir de una trama de aventuras pero también emocionar profundamente con unos personajes sensacionales (ay, ese peluche Abracitos) y con escenas auténticamente memorables, especialmente los diez minutos finales que difícilmente le dejarán el lagrimal seco a alguien.

Como escribe Popy Blasco en su blog, Toy Story 3 no se merece el Oscar sino el Nobel.

viernes, 27 de agosto de 2010

El Silencio de Lorna

Los Hermanos Dardenne de caracterizan por un cine seco, sin concesiones, con tramas que podrían considerarse de cine social con la diferencia de que sus personajes no están nada idealizados. Por ser pobres o estar explotados normalmente no son mejores personas que sus explotadores.

En El silencia de Lorna dulcifican relativamente su discurso. La protagonista está inmersa en una trama de bodas de conveniencia que a veces le hace actuar de manera deplorable, pero en esta ocasión su relación con el marido heroinómano la redime frente a otros personajes de los directores, como la tremenda Rosetta (Palma de Oro en Cannes)


Aquí Lorna (y especialmente su marido) actúan como contrapunto a un mundo sucio y despiadado en el que los sentimientos no cuentan. Con un retrato muy realista de la adicción a las drogas en la primera parte de la película, los Dardenne consiguen algunos de los mejores momentos de su filmografía (el mono que acaba en polvo, el internamiento en el hospital, la despedida en la bicicleta seguida de una excelente elipsis). La segunda parte no está a la altura, aunque ese final abstracto e inverosímil que ha sido tan criticado tiene el encanto de las rarezas.

domingo, 15 de agosto de 2010

Origen (Inception)

Tras un inexplicable despliegue de energía para volver a la cansina historia de Batman, Christopher Nolan regresa al terreno más interesante de su filmografía. Si Insomnio y El truco final fueron intentos en parte fallidos por recuperar un estilo y una personalidad que dejaron a medio mundo boquiabierto con Memento, ahora, Origen se convierte en su mejor película desde aquella historia contada al revés, una inalcanzable obra maestra que gana enteros con el tiempo.

El talento como narrador de Nolan es abrumador. Su virtuosismo técnico también. En El Caballero Oscuro saturaba e irritaba. Aquí pese al ruido atronador deslumbra su capacidad para manejar una sensacional historia sobre el papel tremendamente compleja y hacerla accesible. Con referencias que van desde Matrix hasta Kubrick, la descripción del mundo de los sueños, su influencia en nuestras emociones y la aterradora posibilidad de manipularlos se disfraza de gran espectáculo de acción. El montaje, la música, los actores, los escenarios, los efectos especiales, esos paisajes oníricos, ese impresionante tour de force mientras la furgoneta cae durante nada menos que 45 minutos… Todo encaja en un gigantesco puzzle que parece tener millones de piezas. Ese puzzle sólo podía completarlo un director privilegiado. Y sólo un director privilegiado podía hacérselo entender a públicos masivos.Origen se sitúa desde ya entre lo mejor de la ciencia ficción de todos los tiempos y está llamada a tener decenas de imitaciones. Imprescindible.